Cinco de las seis especies de felinos presentes en el país recorren la Península de Osa

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Golfito. Raquel Bone Guzmán, una bióloga de la Universidad de Costa Rica (UCR), inició hace casi tres años una investigación sobre los felinos en la Península de Osa.

En el estudio participaron más de 45 familias de la Península, donde se logró un registro de la presencia de felinos en sus tierras.

Para ello, se colocaron cámaras trampa para el monitoreo.

Los finqueros y personas de la comunidad, dispuestas a ayudar en la investigación, formaron un equipo de trabajo que rendiría frutos más adelante.

Los propietarios accedieron a colaborar sin buscar ningún beneficio para ellos, más que el de la conservación de la naturaleza y el registro de las especies de felinos en sus fincas.

Desde líderes comunales conservacionistas hasta personas que fueron cazadoras por muchos años se involucraron en el estudio y han sido aliadas muy importantes para llevar adelante el trabajo de campo.

El resultado inmediato y más importante de la investigación fue la presencia de cinco de las seis especies de felinos de Costa Rica en la Reserva Forestal Golfo Dulce.

El jaguar, puma, manigordo u ocelote, yaguarundi o león breñero y caucel, fueron las especies de felinos captadas mediante las cámaras trampa.

La única especie que no se registró fue el tigrillo o leopardo tigre.

A pesar de no contar con los mismos niveles de regulación y de protección como sí los tiene un parque nacional, dicha Reserva posee en la práctica niveles de conservación altos.

Para la investigadora, el hecho de identificar un lugar como la Reserva Forestal Golfo Dulce —que significa una opción territorial segura y protegida para la movilización, la alimentación y el apareamiento de las especies de felinos fuera de los parques nacionales— es el aporte más importante de su estudio, el cual contribuirá a la protección de estos mamíferos.

La mayoría de los propietarios de la zona de Golfo Dulce no ha recibido capacitación sobre cómo conservar y cuidar su entorno natural.

Sin embargo, saber que un felino estuvo presente en sus terrenos es la mejor satisfacción que pueden recibir.

La investigadora, plantea en su estudio una serie de recomendaciones para promover la conservación biológica.

Algunas de sus ideas son impulsar opciones de desarrollo sostenible, así como pasos de fauna y marcación de carreteras en lugares donde pasan animales.

Además, propone incentivar los proyectos de ecoturismo para beneficiar económicamente a las personas locales que tengan fincas, y así alejarlas de actividades como la caza ilegal y la extracción de madera.

Pero, sobre todo, hacerlas partícipes de los esfuerzos de conservación es clave para asegurar un mejor futuro para los humanos y la biodiversidad.

Actualmente, Bone se encuentra procesando y analizando las fotografías y videos que se recolectaron.

Esto significa un arduo trabajo para lograr identificar la especie, familia o género.

Además, debe realizar un análisis estadístico, cuantificar las variables ambientales y la distribución de las especies, entre otros aspectos.

La investigación contó con el apoyo de diversas entidades públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales, entre estas la Sede del Sur y el  Programa Institucional Osa – Golfo Dulce, de la UCR.

Información tomada de: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2021/08/18/felinos-en-sus-tierras-un-sueno-hecho-realidad.html