Carmen Picado N.
Pérez Zeledón. Desde el 2005, presentó la inquietud a las agrupaciones de la localidad, en la municipalidad y hasta recurrió a la Defensoría de los Habitantes.
El problema, era que cada vez que había un partido en la cancha, los balones iban a dar a su propiedad, principalmente, en horas de la noche, por lo que muchos jugadores ingresar a buscarlos.
Fue en octubre del 2012, cuando, precisamente, funcionarios de la Defensoría la llamaron para consultarle si su caso estaba resuelto.
Al ser la respuesta negativa, dieron trámite y fue así, como la municipalidad construyó esta malla, en ambos lados de la cancha, con un costo de dos millones y medio de colones cada una.
Con esta malla, ahora los balones no llegan a su casa.






|