Carmen Picado N.
Brown Castillo, corresponsal
Buenos Aires. El juego comenzó el jueves 23 de enero a eso de la medianoche, cuando los indígenas, disfrazados con máscaras que protegen sus rostros y vestimentas coloridas adornados con hojas de plátano, ramas y sacos de gangoche.
Por todo el día recorrieron de casa en casa hasta llegar a que el toro empezará a embestirlos.
Es en este momento es donde se inicia la lucha campal entre toro y diablitos hasta que el final el toro los derrota a todos y luego se va a esconder el último día, que fue el domingo 26 de enero.
El toro es buscado entre las montañas, es sacado y llevado a un lugar donde le cortan la cabeza y luego es quemado en una fogata, en donde es muerto en manos de los indígenas, que son los diablitos que volvieron a resucitar para cobrar venganza.
Para los visitantes que llegaron de todas partes del país, fue una experiencia única.






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