La Defensoría de los Habitantes manifiesta su preocupación por las condiciones socioeconómicas que enfrentan las personas productoras de frijol en Costa Rica y advierte que, el debilitamiento progresivo de este subsector representa una amenaza para el derecho humano a la alimentación, el trabajo digno y el desarrollo de las comunidades rurales.
Los resultados de la investigación realizada por esta Defensoría en las regiones Chorotega, y Brunca evidencian que la producción nacional de frijol se sostiene principalmente gracias al esfuerzo de pequeños productores que enfrentan importantes condiciones de vulnerabilidad.
Más del 70% de las personas productoras reportan ingresos mensuales inferiores a ₡250.000 y un 40,9% percibe menos de ₡100.000 al mes, montos insuficientes para garantizar condiciones de vida adecuadas para sus familias.
La situación es particularmente preocupante debido a que la actividad productiva no está generando rentabilidad económica.
En la Región Brunca el costo asciende a ₡46.510 por quintal y el precio recibido es de apenas ₡40.000, lo que significa que las personas productoras operan con pérdidas y ven limitada su capacidad para reinvertir y mantenerse en la actividad.
La investigación también evidencia un progresivo envejecimiento de la población productora.
La edad promedio de quienes cultivan frijol supera los 50 años y se identificaron productores de hasta 93 años, reflejando la ausencia de relevo generacional y el riesgo de abandono de una actividad estratégica para la seguridad alimentaria nacional.
A esta realidad se suma la creciente dependencia de las importaciones.
Asimismo, los hallazgos revelan importantes barreras para el acceso al crédito, la asistencia técnica y otros servicios de apoyo productivo.
Muchas personas productoras desconocen los programas de financiamiento existentes o no cumplen con los requisitos para acceder a ellos, situación que profundiza las desigualdades territoriales y limita las oportunidades de desarrollo económico en las zonas rurales.
Desde una perspectiva de derechos humanos, la producción nacional de frijol no puede analizarse únicamente como una actividad económica.
Su fortalecimiento constituye un elemento esencial para garantizar el derecho a la alimentación, reducir la pobreza rural, generar empleo digno y promover un desarrollo territorial más equitativo e inclusivo.
La Defensoría de los Habitantes hace un llamado a las instituciones públicas para fortalecer las políticas de apoyo al subsector frijolero mediante mecanismos de financiamiento adaptados a la pequeña producción, asistencia técnica permanente, incentivos para la innovación y acciones orientadas a mejorar la comercialización y la rentabilidad de las familias productoras.





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