Bárbara Céspedes C.
Pérez Zeledón. Durante todo el transcurso de la carrera, los 225 atletas se enfrentaron con un camino pesado, duro y que ponía a prueba su fe. Muchos pensaron en devolverse o que simplemente los más de 14 kilómetros hacia Base Crestones nunca terminarían.
Cuando sus fuerzas no daban más, los más de 70 voluntarios los animaban durante el camino con palabras de aliento y aplausos.
La emoción que se sentía a la mitad del camino era grande, muchos lloraban y otros deseaban fuerzas donde no las tenían, es ahí donde los asistentes corrían para buscar todo lo necesario para que los competidores terminaran la carrera.
Entre las cientas de razones por las que los competidores aceptaron el reto, Luis Díaz vecino de San José, corrían para dar gracias a Dios por su salud y por todas aquellas personas que sufren alguna discapacidad. Es por esto que decidió correr sin zapatos.
Po otro lado, el competidor Manuel Sibaja de 71 años, lleva compitiendo 19 veces, empezó a sus 53 años y en esta edición número 25 de la Carrera al Cerro Chirripó asegura que lo hizo para dar ejemplo a la juventud.






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