Bárbara Céspedes C.
Pérez Zeledón. Pero, aún con la contaminación sónica y alejados del campo, vive don Bernardo Salas, junto a su esposa doña Elba Jiménez.
Si usted transita por este barrio, tal vez le llame la atención el ver una huerta con diferentes vegetales en el patio de una casa. En esa vivienda habita don Bernardo.
Él, es agricultor desde los 6 años de edad, “Nano” como le dice su esposa, afirma que el cultivar es toda una ilusión.
En la huerta de don Bernardo, se puede encontrar vainicas, maíz, culantro coyote, guineos, arracache y hasta las flores de doña Elba.
Sin embargo, hay algo peculiar en esta casa, el hecho de que alrededor de la estructura, lo que hay es una huerta, en la cual sus propietarios cuidan día con día de sus cultivos.
Don Bernardo, siembra poco, debido a que posee un terreno pequeño y las personas que pasan por su casa se asombran, ya que es poco peculiar ver un agricultor ejerciendo su oficio en medio de la ciudad.
Este agricultor, vende parte de sus cultivos y también siembra para el consumo de su familia, además, que le gusta compartir.
Don Bernardo y su esposa, son oriundos de San Ramón de Alajuela, vivieron por más de 26 años en Villa Argentina en Platanares.
Al tiempo, se tuvieron que trasladar a la ciudad generaleña, debido a la salud de su esposa.
Aún cuando vivía en el campo, este agricultor siempre ha tenido bastante clientela.
Aún con un terreno pequeño, don Bernardo asegura que lo cuida día con día.
Desde niño, su padre le enseñó que un valor muy importante, es trabajar arduamente.
El día 15 de mayo, se celebra el día del agricultor y aún con sus 80 años de edad, don Bernardo es un apasionado a la agricultura, ya que cuida sus cultivos con esmero y dedicación.






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