Bárbara Céspedes C.
Pérez Zeledón. Los que mayormente sufren el calvario son los chanceros, pues sus ventas disminuyen día a día, así como su esperanza de que el tiempo mejore.
La lotería electrónica los ha desplazado.
Este caso lo cuenta doña Margarita Garro, quién se dedica a este oficio desde hace más de 20 años.
Garro, sostienen que solo vende pequeñas porciones de lotería debido a lo difícil que está el tiempo, por lo que los compradores se enfrían.
Esta situación la comparte David Lizano y Omar Camacho, quienes tienen poco menos de 4 años de vender chances y se ven atados de manos ante esta situación.






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