Bárbara Céspedes C.
Pérez Zeledón. La calle se encuentra al lado de la Carretera Interamericana.
La problemática se agrava entre los meses de agosto y octubre, y las más de 30 casas que existen en el lugar quedan afectadas.
Ejemplo claro de esta situación lo vivió Mayela Solís, quien el viernes anterior su casa peligraba con el caudal de la quebrada, la cual no tiene una alcantarilla que puede contener la cantidad de agua que pasa por el lugar.
Aunado a la falta de canalización de aguas en todo el barrio.
La casa de doña Mayela quedó totalmente inundada.
Una situación similar le sucedió a Lorena Guido.
La preocupación de contraer enfermedades por las aguas de tanques escépticos que, durante las lluvias, se mezclan con la del caño, atemoriza a los pobladores.
A la constante se le une la familia de Yeiner Gómez, quién tiene un niño especial.
Y es que durante los días de intensas lluvias o simples lloviznas, los vecinos corren a batallar para que el agua no entre a sus hogares, colocando muros, alcantarillas y hasta láminas de zinc para detener el agua, acto que no les funciona por mucho.
Las inundaciones y los charcos son permanentes, lugares perfectos para los criaderos de dengue.
De acuerdo con uno de los vecinos, Miguel Valverde, hace poco más de dos meses acudieron a la municipalidad, esperando una solución pronta.






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