A través de acciones concretas orientadas a transformar las condiciones de vida de la población y abrir nuevas oportunidades, la Universidad de Costa Rica reafirma su compromiso con la Región Brunca.
Así lo constató el Consejo Universitario durante su visita a la Sede Regional del Sur, en marzo anterior, donde fue testigo del trabajo sostenido y del compromiso profundo con llevar educación, conocimiento y desarrollo a esta importante zona del país.
La ampliación de la oferta académica, el fortalecimiento del personal docente y administrativo, así como la mejora de la infraestructura, representan puertas que se abren para que más jóvenes puedan estudiar sin alejarse de sus hogares, lo cual convierte a la educación superior en una posibilidad real, cercana y transformadora.
En medio del bosque, toma forma uno de los avances más significativos de la sede: la donación de un terreno de 10 690 m2 por parte de la Fundación Neotrópica, ubicado en Puerto Jiménez.
Este espacio permitirá fortalecer la docencia, la investigación y la acción social en la región sur-sur del país.
De acuerdo con la directora de la sede, Georgina Morera Quesada, la visión es que este lugar trascienda lo académico para convertirse en un punto de encuentro que impulse el desarrollo científico, el trabajo colaborativo y la protección ambiental.
La iniciativa busca generar soluciones a los desafíos locales, cuidar el entorno y construir conocimiento útil para las comunidades.
En esta línea, se proyecta como un centro de investigación con capacidad para atraer talento nacional e internacional, dinamizar la economía local y abrir nuevas oportunidades de colaboración para estudiantes, personas investigadoras y organizaciones de la zona, entre otros.
De forma paralela, el Consejo Universitario vio los avances en el proyecto de mejora de la infraestructura en Golfito, una inversión que se traduce en condiciones más adecuadas para el aprendizaje y el bienestar estudiantil.
La obra contempla la construcción de aulas, laboratorios en áreas clave como informática, idiomas, química y biología, además de espacios de estudio, un cafetín y una sala de lactancia materna.
Este crecimiento responde a un compromiso sostenido con la región y su gente, desde la transformación en sede regional en 2019, ha aumentado de manera significativa la oferta académica y ha consolidado proyectos de investigación y acción social que responden directamente a las necesidades del territorio, lo cual ha generado un impacto real en la calidad de vida de la población.





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