Vecina de Rey Curré encontró en las plantas la terapia para rehabilitarse de un aneurisma

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María Victoria Lázaro Ortíz, vecina de Rey Curré en el cantón de Buenos Aires, demuestra su enorme capacidad de resiliencia ante tantas adversidades que ha superado.

Su historia está llena de inspiración a quienes en este momento se encuentran viviendo etapas muy difíciles en su vida.

Ella ha enfrentado una secuencia de tragedias e infortunios extremos, demostrando en todos los casos una capacidad enorme de resiliencia.

En el 2014, sufrió la muerte de uno de sus hijos, quien falleció en un accidente de tránsito.

Esto le generó un enorme impacto emocional y el trabajar largas jornadas con grupos de estudiantes le fue desgastando su capacidad física y mental.

En el 2019, los doctores le detectaron que padecía de aneurisma cerebral, el cual es causado por el debilitamiento de la pared de una arteria en el cerebro, formando un abultamiento o «globo», que cuando se rompe, causa una hemorragia, liberando sangre en el espacio alrededor del cerebro, provocando daños en el tejido cerebral.

Tras un año en rehabilitación en el Hospital Escalante Pradilla, tuvo que usar un bastón por 8 meses para ayudar a estabilizar sus pasos y es en este contexto donde que le surge la idea de cultivar las primeras plantas para estimular su recuperación de la motricidad fina y estimular áreas cerebrales relacionadas con la memoria y la resolución de problemas.

Mientras vivía todo eso, en diciembre de 2020 muere su madre y eso le vuelve a generar un impacto a su proceso de estabilidad emocional.

Cuando ya parecía volver a recuperarse de este impacto, muere su esposo, en noviembre de 2022 y de nuevo, sufre el dolor de perder a uno de sus seres queridos.

En diciembre de 2023, muere su padre y ocho días después fallece su hija menor en un accidente de tránsito.

Pero su valentía, fe en Dios y resiliencia volvieron a ser los aliados de esta gran mujer para seguir adelante.

A pesar de las secuencias de estos sucesos tan fatídicos, ella continuó sembrando más plantas florísticas y ornamentales, las cuida cada una como si fueran sus propios seres que ha perdido.

En la actualidad posee más de 400 plantas, un jardín que transpira vida y esperanzas.

y sus estudios de secundaria los hizo sin tener transporte para llegar al colegio y regresar a su casa, situada en Rey Curré de Buenos Aires.

Cada día, doña María Victoria riega y chinea sus plantas, lo cual sirve como terapia permanente para reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, fortaleciendo de paso su proceso de rehabilitación física, emocional y cognitiva.

Esta educadora de profesional, ha vivido muchos momentos difíciles y en las plantas encontró su gran compañía.