Carmen Picado N.
Pérez Zeledón. Los conductores, tienen que ingeniárselas para pasar por el lugar, con el fin de evitar caer o que una de las llantas se queda atrapada.
Con las lluvias, se llena de agua y por ello, no se aprecia su profundidad.
Este hueco tiene meses de existir y el Consejo Nacional de Viabilidad, no lo ha reparado.