Una medición de la presión arterial, un examen de laboratorio, una conversación sobre hábitos saludables o un electrocardiograma realizado oportunamente pueden convertirse en el primer paso para proteger la vida.
Así lo aseguran expertos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en el marco de la conmemoración Día Mundial del Corazón, quienes además recordaron que, muchos factores de riesgo no producen síntomas durante sus primeras etapas por lo que hicieron un llamado a reconocer las señales de las enfermedades cardiovasculares que pueden pasar inadvertidas y a cuidar su salud desde los ebáis, los servicios de salud más cercanos a las comunidades.
De acuerdo con la doctora Patricia Montero Chacón, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria de la institución, la hipertensión arterial, la diabetes y la dislipidemia (niveles elevados de colesterol u otras grasas en sangre) pueden avanzar silenciosamente y aumentar progresivamente el riesgo de sufrir un infarto, un accidente cerebrovascular, enfermedad del riñón u otras complicaciones.
Por esta razón aseguró que el cuidado del corazón no puede esperar hasta que aparezca una emergencia. Debe iniciar mucho antes, en el ebáis, mediante la prevención, la detección temprana, el tratamiento y el seguimiento periódico.
“La prevención cardiovascular se construye mediante pequeñas decisiones y controles realizados a tiempo. Muchos de los factores que dañan el corazón no duelen ni producen síntomas al inicio. Una persona puede sentirse bien y tener la presión, el azúcar o el colesterol elevados. El ebáis es el lugar más cercano para conocer esos valores, conversar sobre los riesgos y construir junto con el equipo de salud un plan de cuidado que pueda mantenerse a lo largo del tiempo”, afirmó la especialista.
Además, aseguró que cuidar el corazón no significa únicamente recibir y tomar medicamentos. También implica comprender la enfermedad, asistir a las citas, realizarse los exámenes indicados y participar activamente en las decisiones relacionadas con la salud.
“En una presión arterial tomada a tiempo, en una cita atendida, en un examen realizado y en una persona que decide volver a sus controles. El ebáis puede ser el lugar conde comience una nueva oportunidad para cuidar la vida”, dijo.
Adicionalmente pidió tomar en cuenta las siguientes recomendaciones para cuidar el corazón desde estos establecimientos de salud:
- Mida su presión arterial, aunque se sienta bien.
- Revise el azúcar y el colesterol: realícese los exámenes indicados por el médico.
- Asista a sus citas puntualmente: incluya el electrocardiograma y otros estudios solicitados.
- Siga su tratamiento farmacológico: consulte si tiene dudas.
- Atienda la referencia del atap: continúe la valoración en el ebáis.
- Proteja sus hábitos: manténgase activo, coma saludable, reduzca la sal y evite el tabaco.
PREVENIR TAMBIÉN ES CUIDAR EL CORAZÓN
Por su parte, el doctor Andrés Cairol Barquero de la Dirección de Compras de Servicios de Salud aseguró que, durante 2024, la CCSS registró que el 11 % de las personas que sufrieron un infarto agudo al miocardio tuvieron su primer contacto con la CCSS tras el evento adverso, lo demuestra que no llegaron a sus controles preventivos.
Recientemente, la CCSS inició la implementación de la Estrategia de Optimización del Primer Nivel de Atención en 15 áreas de salud modelo distribuidas en las siete redes de prestación de servicios de salud.
Uno de sus principales objetivos es aumentar la detección y mejorar el control de las personas con hipertensión arterial, diabetes y dislipidemia, tres condiciones que están estrechamente relacionadas con el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Como parte de esta estrategia, se incorporaron en las 15 áreas de salud modelo equipos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, quienes desarrollan actividades dentro y fuera de los establecimientos de salud con el propósito de compartir información, identificar factores de riesgo y acompañar a las personas en la adopción de hábitos saludables.
Estas acciones incluyen educación sobre alimentación, actividad física, abandono del tabaco, manejo del peso, adherencia a los tratamientos y reconocimiento de señales de alarma.
Asimismo, realizan actividades comunitarias y visitas domiciliarias en las que los asistentes técnicos de atención primaria (atap) pueden medir la presión arterial y la glicemia (azúcar en sangre).
Cuando se identifica un resultado alterado, la persona puede ser referida o recibir una cita de medicina general para continuar su valoración en el ebáis.
A continuación se detallan los resultados obtenidos, tras el primer mes de implementación de la estrategia, según registros institucionales:
- 1 551 nuevos diagnósticos: 1 254 de hipertensión arterial, 203 de diabetes y 94 de ambas condiciones.
- 1 104 personas retomaron sus controles después de haber interrumpido el seguimiento.
- 12 205 electrocardiogramas realizados en las áreas de salud modelo.
- Se ampliaron las opciones de tratamiento disponibles para medicina general, incluidas alternativas para el manejo de la dislipidemia.
- Mayor participación de enfermería, farmacia, nutrición, promoción de la salud y otras disciplinas en el seguimiento de las personas.
Según el doctor Cairol, la estrategia también busca identificar a quienes llevan varios años sin utilizar los servicios de salud, así como a personas diagnosticadas con enfermedades crónicas que abandonaron sus controles por dificultades de acceso, responsabilidades familiares, trabajo, transporte u otras razones.
“El propósito es encontrarlas antes de que aparezcan las complicaciones que deriven en una hospitalización y facilitar una ruta que incluya valoración médica, exámenes, tratamiento y seguimiento”, aseguró el funcionario.
Paralelamente, durante ese periodo, se fortaleció la realización de electrocardiogramas con un total de 12 205 estudios efectuados en las áreas de salud definidas en la estrategia.
El electrocardiograma es una prueba sencilla, rápida y sin dolor que registra la actividad eléctrica del corazón. Permite conocer la frecuencia y el ritmo de los latidos e identificar algunos cambios que podrían requerir valoración o estudios adicionales.
En los ebáis, este estudio complementa la historia clínica, el examen físico, los resultados de laboratorio y la valoración del riesgo cardiovascular. Su realización se define según la condición y los criterios clínicos de cada persona.
SEÑALES QUE NO SE DEBEN PASAR POR ALTO
El doctor Jorge Méndez Masís, especialista en medicina de emergencias de la Dirección de Desarrollo de Servicios de Salud de la CCSS, insistió en que existen síntomas que no deben minimizarse.
“En una emergencia cardiaca, el tiempo es vida. Un infarto no siempre comienza con un dolor intenso, puede manifestarse como presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas o un cansancio fuera de lo habitual. Si aparecen estas señales, especialmente de forma repentina, no se debe esperar a que desaparezcan o hasta llegar a una cita médica. Se debe llamar al 9-1-1 o acudir inmediatamente a los servicios de emergencias”, enfatizó.
Entre estas señales se encuentran:
- Dolor, presión, opresión o sensación de peso en el centro del pecho que dura varios minutos o desaparece y vuelve.
- Dolor o molestia que se extiende hacia uno o ambos brazos, los hombros, la espalda, el cuello, la mandíbula o la parte superior del abdomen.
- Falta de aire, con o sin dolor en el pecho.
- Sudor frío sin una causa aparente.
- Náuseas o vómitos acompañados de malestar en el pecho, falta de aire o debilidad.
- Mareo intenso, desmayo o sensación de que la persona va a perder el conocimiento.
- Palpitaciones acompañadas de dolor en el pecho, dificultad para respirar o desmayo.
- Cansancio repentino e inusual, especialmente si se acompaña de falta de aire, náuseas o molestias en la espalda o la mandíbula.
El doctor Méndez aseguró que estos síntomas no siempre se presentan de la misma manera. En las mujeres, las personas adultas mayores y quienes viven con diabetes pueden aparecer manifestaciones menos evidentes, como falta de aire, náuseas, debilidad intensa, cansancio inusual o dolor en la espalda o mandíbula, incluso sin un dolor fuerte en el pecho.






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