Los boyeros de la zona sur reconocen que es difícil mantener esta tradición en las futuras generaciones

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Pérez Zeledón. Su jornada inicia desde la madrugada, sus compañeros de trabajo son estas bestias que en ocasiones se dejan domar, y en otras, su convivencia se complica y por eso deben sustituirlos. Los boyeros saben lo que es trabajar con pasión, entrega y sacrificio.

Uno que sabe de pasión es don Froyland, quien tiene dos yuntas, para este vecino de la Sierra de Platanares, sus bueyes son parte de su familia.

Otro que sabe del arduo trabajo que conlleva ser un boyero es don Olman, éste vecino de Berlín de Páramo dice trabajar todos los días con el corazón y pese a no pensar nunca en el día en que falte en este mundo, al menos sabe dónde le gustaría descansar.

 

 

 

 

 

Pero las largas jornadas ven sus frutos cuando sus carretas se llenan de niños que buscan acercarse a sus animales para admirarlos, para ellos ésa es la principal recompensa. De paso le hacen un llamado de atención a las personas para que consideren que no todos los bueyes son mansos.

Y ya que vimos lo que los llena de emoción, también hay un elemento que les preocupa y es que consideran que en 10 años el boyero podría desaparecer.

Todos ellos se dieron cita en el desfile de boyeros que se desarrolló este fin de semana en Quebrada Honda de Pérez Zeledón.

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