Un estudio de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) reveló que, cerca de 447 incendios forestales afectaron el Parque Internacional La Amistad (PILA) entre el 2012 y 2020, comprometiendo más de 30 mil hectáreas de bosque y pastizales.
El análisis fue realizado por la estudiante Felena Casado Ramos y la investigadora Daniela Vargas Sanabria, en el que señalan diversas amenazas en la zona de amortiguamiento de esta Área Protegida –declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)– en 1983.
El Territorio Indígena Ujarrás fue el más impactado, con más de 24,600 hectáreas afectadas, seguido por Salitre y Cabagra, muchas de estas áreas son remotas y de difícil acceso, lo que refuerza la necesidad de utilizar tecnología satelital para la detección temprana y el monitoreo continuo.
Esta investigación identificó los factores geográficos que influyen en la ocurrencia y propagación del fuego, con el fin de mejorar las estrategias de prevención y gestión del riesgo y en la que se hallaron que la mayoría de los incendios se registraron por encima de los 1,600 metros sobre el nivel del mar.
Las áreas mayormente afectadas presentan pendientes pronunciadas que favorecen la rápida propagación del fuego, asimismo, las zonas dominadas por pastizales muestran mayor recurrencia y severidad de incendios, lo que sugiere una fuerte relación con actividades humanas como la limpieza de terrenos.
La investigadora de la UNED, Daniela Vargas Sanabria, destacó que este trabajo demuestra cómo la ciencia y el uso de tecnologías geoespaciales son herramientas fundamentales para proteger nuestros ecosistemas y comunidades.
Y explicó que la investigación se basó en el análisis de datos satelitales MODIS y VIIRS, combinadas con Sistemas de Información Geográfica (SIG) y validación experta del personal del parque.
Entre los principales hallazgos se destacan:
- La altitud y el relieve como factores determinantes: los incendios se concentran en zonas altas y con pendientes fuertes.
- La cobertura de pastos como combustible que incrementa la severidad de los incendios.
- La concentración de incendios en territorios indígenas, especialmente Ujarrás, donde la recurrencia compromete la resiliencia de los ecosistemas.
- La dificultad de acceso a muchas áreas, lo que limita la respuesta rápida y hace indispensable el monitoreo satelital.
El estudio enfatiza la relación entre incendios forestales, cambio climático y presión humana sobre el territorio, visibilizando el impacto en comunidades indígenas y rurales. Además, resalta la importancia de la educación ambiental, la prevención y la corresponsabilidad social como pilares para reducir el riesgo.
Con esta investigación científica se destaca la importancia de proteger nuestros recursos naturales de Costa Rica, promoviendo el uso de la tecnología y la ciencia aplicada para enfrentar los desafíos ambientales del país.





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