Carmen Picado N.
Buenos Aires. El Juego de los Diablitos inicia el jueves 31 de enero a eso de la medianoche, cuando los indígenas, disfrazados con máscaras que protegen sus rostros y vestimentas coloridas adornados con hojas de plátano, saltan y gritan en formas de salomas mientras se dirigen a la primera casa en donde le recibirán con chicha y tamales.
Por toda la noche, andarán de casa en casa recorriendo la comunidad y al amanecer se espera la llegada del toro que empezará a embestirlos.
Es en este momento en donde se inicia la verdadera lucha entre toro y diablitos.
Por tres días más vivirá esta lidia hasta que el final del último día, que es el domingo 03 de febrero, cuando el toro muere en manos de los indígenas que hacen mofa de su adversario vendiendo sus partes por doquier.
Esta tradición es una de las más antiguas de Costa Rica, que según describe la leyenda indígena, surgió luego de las luchas entre los antiguos borucas y los españoles.
Y como una forma de conservar esta hazaña, los borucas inventaron hacer este juego para que todas las generaciones siguientes recordaran cada año, la importancia de defender sus valores culturales, su tierra y su dignidad.






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